Porque están en la base de una persona
Cada día intento leer muchas noticias relacionadas con el mundo de la diversidad funcional y el empleo para mantener informado a todo aquel que se pase por esta sección y la verdad, casi siempre se llevan las culpas de la falta de inserción las administraciones públicas y las empresas privadas. Sin embargo, hay un tercer factor que es necesario para que la igualdad triunfe y ese es la familia.
La Administración debe velar por la reserva de un tanto por ciento de las plazas que convoque para personas con discapacidad, aunque también puede cumplir su labor contratando los servicios externos de un centro especial de empleo. Igualmente, las empresas privadas, el tejido empresarial –cada vez más escaso en nuestro país-, tendría que hacer uso de eso que llaman responsabilidad social corporativa y contratar por el peso del currículo y no por la facilidad que conlleva el dar empleo a alguien sin discapacidad frente a las adaptaciones que habría que realizar si se decantaran por una persona del colectivo. Es tan sólo un 2 por ciento las plazas de inserción que contempla la ley si son más de 50 empleados en la empresa.
Esto está muy bien. De hecho, si no se cumplen las condiciones que marca la LISMI, se puede saber y denunciar para que los derechos de las personas con discapacidad se protejan, pero hay un tercer pilar, muy importante, casi el más importante, que pasa desapercibido: la familia.
Cada núcleo familiar tiene una manera de vivir y de pensar y, cuando nace un bebé con alguna diversidad funcional, lo afrontan como pueden. Sin embargo es fundamental que se sigan unas pautas muy definidas para lograr que nuestro hijo logre salir adelante dentro de la sociedad y no al margen.
El objetivo a conseguir es hacer de una persona débil, una persona fuerte. Vamos a enseñarle a levantarse sólo ante los pequeños problemas que le puedan ocurrir; intentaremos que tenga una formación adecuada a su realidad para que sea competitivo ante una entrevista de trabajo y, sobre todo, vamos a darle todo el apoyo que podamos para que salga a la calle, se relacione y tenga la oportunidad de desarrollar una vida normal, porque proteger en exceso no es bueno y lo único que puede conseguir es inseguridad en la edad adulta.




