Por parte de los mercados
Las dudas de los mercados recaen de nuevo sobre Italia y España y eso ha hecho que para comprar deuda a diez años se exija a estos países una rentabilidad mucho más alta que a Alemania. Mientras que a este último se le exige un interés del 1,912% por el bono alemán, el italiano se encuentra al 5% y el español al 5,5%.
El problema radica en que la prima de riesgo ha sufrido en la jornada pasada un incremento a 358 puntos básicos y la italiana se quedó por debajo, en 318 puntos.
Así las cosas, con mucha incertidumbre sobre la mesa, los grandes parqués europeos tuvieron muchas pérdidas. La bolsa madrileña, representada como ya sabemos por el Ibex-35, registró la cuarta caída de este año situándose por debajo del umbral de los 8.400 puntos, con 8.353,6 unidades. La situación se ha repetido en Milán y París, que retrocedieron 1,70% y 1,56%, respectivamente.
El negativo comportamiento de la deuda, ha hecho que los valores bancarios se vieran maltrechos y, por ejemplo, Bankinter cedió el 3,8%; Popular, el 2,86%; BBVA, el 2,39%; Sabadell, el 2,37%; Santander, el 2,21%; CaixaBank, el 2,13%. Sin embargo, otros valores tuvieron mayores perjuicios y así, las acciones de Sacyr bajaron el 5,38% y las de la minerosiderúrgica ArcelorMittal, al 4,30%.
Las dudas vienen provocadas por la desaceleración que se ha producido en las economías desarrolladas y en las emergentes y por lo que esto representa para aquellos países de la zona euro que más problemas tienen y que, por ende, son más vulnerables al contagio. Por otra parte, todos estos indicadores vienen a ratificar que los Diecisiete están sufriendo un gran parón dentro de su crecimiento en estos primeros meses del año.
Las interpretaciones al respecto son para todos los gustos; mientras que el economista jefe de Citi, Willem Buiter, piensa que España está cada vez más cerca de presentar impago, Mario Draghi considera que lo peor ya ha pasado y que «los factores que invitan al optimismo destaca que varios indicadores macroeconómicos clave, como la inflación, la balanza por cuenta corriente o los déficit presupuestarios «están mejor que, por ejemplo, en EEUU».




