En opinión de la UGT
La Unión General de Trabajadores, con motivo del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, ha denunciado que las políticas de ajustes económicos están empobreciendo a las mujeres y aumentando las desigualdades y discriminaciones hacia ellas. Además de esto, la reforma laboral del pasado mes de febrero, flexibiliza las condiciones laborales dando todo el poder al empresario y perjudicando aun más la situación laboral de las trabajadoras.
La destrucción de empleo que le viene encima a España, reconocida por el propio gobierno nacional, va a impactar de una manera muy grave en sectores productivos ocupados de un modo mayoritario por mujeres, como son la educación, los servicios sociales y la sanidad.
Desde la UGT se afirma que las trabajadoras relacionadas con la dependencia han sido las primeras en sufrir los recortes al modificarse el régimen de retroactividad, evidenciándose una disminución de ingresos en las profesionales cuidadoras y permitiendo a los gobiernos autonómicos que más tardan en resolver los expedientes administrativos de valoración de la dependencia, un ahorro de dinero.
Otro de los aspectos en los que la discriminación laboral de las mujeres es más evidente es el de la conciliación de la vida laboral y familiar. La posibilidad del empresario de disponer, de una manera irregular, del 5% de la jornada laboral, en términos anuales, no hace sino entorpecer la conciliación de vida laboral y familiar de muchas mujeres trabajadoras de nuestro país.
Los recortes en políticas sociales perjudican la conciliación de las mujeres y aumenta su explotación laboral en el ámbito doméstico. Esto representa un “pretexto estupendo” para que las mujeres se coloquen fuera del mercado laboral, volviendo a su tradicional situación de amas de casa. Por otro lado, estos ajustes sociales perjudican a muchos servicios orientados a la mujer, como aquellos que combate la violencia de género, los institutos de la mujer o los gabinetes de asistencia jurídica.
La reducción de salarios a los empleados públicos, la suspensión del permiso de paternidad y la supresión del cheque bebé, en aquellos ámbitos laborales con mayoría de trabajadoras son otras de las decisiones que perjudican la presencia laboral de las mujeres.




