La actual les parece insuficiente
Según una encuesta realizada por el Instituto Internacional Cuatrecasas, prácticamente la totalidad de las grandes empresas españolas, un 97%, cree que debe realizarse de una manera “urgente” otra nueva reforma laboral, porque consideran que la ultima aprobada no ha servido para nada y se ha constatado su notable insuficiencia.
Salvador Rey, presidente del Instituto, ha presentado en Sevilla el informe “Balance de la reforma laboral y la negociación colectiva 2010-2011 y propuestas para el empleo y la competitividad“. El estudio ha sido realizado tras realizar una encuesta a 130 grandes empresas de nuestro país.
La conclusión más relevante que se desprende del informe es que, de un modo casi unánime, las empresas creen que la reforma laboral vigente en estos momentos ha sido “insuficiente o muy insuficiente” y que ven necesario nuevos cambios en la legislación laboral.
Las grandes empresas creen primordial regular aspectos como la poca o nula flexibilidad interna, incidir en la mejora de los índices de absentismo sin justificación, los contratos laborales, los costes de los despidos, los procedimientos para los expedientes de regulación de empleo y la intermediación laboral.
Las entidades piensan que la ultima modificación en materia laboral apenas ha modificado la gestión de sus plantillas, ya que no ha habido cambios sustanciales en las posibilidades de contratación y no se ha usado, de un modo relevante, la flexibilidad interna como metodología de organización, salvo la posibilidad de reducir la jornada laboral o suspender el contrato de modo temporal
En relación a los cambios en la negociación colectiva, las empresas la ven como “muy insuficiente”, ya que su perspectiva no se ajusta con el objetivo marcado de fomentar una descentralización y articulación de la estructura laboral, mejorar las condiciones de flexibilidad interna y conseguir una renovación de los convenios colectivos. Como ejemplo, las empresas se quejan de que la ley no permita que los desacuerdos en la negociación se solucionen con la decisión del empresario que pueda ser sometida a control judicial, o que se obligue a un arbitraje para promocionar la negociación colectiva.






