En una futura victoria electoral del PSOE
Cándido Méndez, secretario general de la UGT, mostró ayer su confianza en la derogación de la reforma laboral si el PSOE llega al poder en las próximas elecciones generales, ya que considera que el modelo de mercado laboral que ha generado el Gobierno popular es similar al de China.
Méndez señaló, durante su participación en el XXIV congreso de las Juventudes Socialistas de España, que la reforma “se lleva todo por delante” ya que dilapida la importancia de la negociación colectiva frente a las decisiones del empleador y permite el despido barato y fácil, algo que ni José Maria Aznar se atrevió a hacer.
Para el líder sindicalista, las nuevas directrices de las relaciones laborales españolas van mucho más allá de las de los países europeos de nuestro entorno, sino que han cruzado el Atlántico para parecerse al mercado de trabajo estadounidense e incluso a las de China.
Méndez afirmó que: “A mí me mintieron pero no me engañaron. Yo sí sabía que terminarían haciendo lo contrario de lo que prometieron. Lo que no pensaba es que lo hicieran a velocidad de vértigo y que tuviera un efecto tan dañino para los intereses generales del país como el que está provocando”.
El máximo dirigente de la Unión General de Trabajadores aclaró que desde su organización no están dispuestos a aceptar “esa deriva tan dañina, tan perjudicial y tan peligrosa y que hace que la caracterización constitucional del Estado español, social, democrático y de derecho esté deteriorándose a ojos vista”.
Cándido Méndez expresó su idea de que el aumento de paro que se viene dando desde que entró el Partido Popular al poder es culpa de “las políticas de recortes brutales acometidas por el Gobierno“, que han llevado a nuestro país a una situación de recesión económica, además de “la máquina mortífera de destruir empleo” que representa la reforma laboral de febrero.
Por ,ultimo el dirigente ugetista pidió a los trabajadores que acudan a todas a las manifestaciones del Primero de Mayo para que el Gobierno entienda que nuestro país no tiene porque seguir, al pie de la letra, las propuestas de Ángela Merkel, ni consentir que nuestros jóvenes con formación emigren a Alemania para trabajar por 400 euros.




