¿Servirán de algo los cambios normativos en su sector?
El 1 de enero entró en vigor un decreto-ley que desarrollaba otro anterior de agosto de 2011 por el que las empleadas del hogar se integraban en el régimen general de la Seguridad Social.
Este último decreto obliga a los empleadores a cotizar por estas trabajadoras toda la jornada laboral, además de tener que pagar, como pasa con el resto de los trabajadores de nuestro país, las cotizaciones sociales que se deriven de ese trabajo.
El contrato de trabajo deberá realizarse por escrito, para aumentar la seguridad jurídica de las empleadas y se sigue permitiendo que la relación laboral pueda extinguirse por desistimiento del empleador, recibiendo la trabajadora doce días por año trabajado, mejorando los siete que se venían dando hasta esta última modificación legislativa. También dispondrán de dos pagas extraordinarias y en el futuro, ya que se está estudiando en estos momentos, se contempla la posibilidad que te puedan acceder a alguna modalidad de prestación por desempleo.
El anterior Gobierno pretendía con estas reformas hacer aflorar una parte importante del empleo sumergido que se da en este sector. El ejecutivo manejaba unas cifras de alrededor de 700.000 empleadas del hogar en nuestro país, de las que meno de 300.000 tenían legalizada su situación contractual.
Mi impresión es que estos cambios, a pesar de su buena intención, no tendrán éxito. La picaresca española tiene carácter legendario y pueden ocurrir varias cosas:
-Que el empleador legalice a su trabajadora, le firme un contrato por escrito y cotice por ella. Se darán caso, seguro, pero serán una minoría.
-Que el empleador no haga nada y la trabajadora, por miedo a perder ese empleo que repercutiría gravemente en su economía familiar, tampoco lo haga.
-Que la trabajadora pida a su empleador que legalice su relación laboral. Este se niegue y amenace con dejarla sin trabajo. Ahí puede ocurrir que la trabajadora pliegue velas o que prefiera estar sin trabajo sin ser explotada. Con los tiempos que corren todos sabemos que pasará.
-La última opción que se me ocurre es que se cree un mercado negro, dentro de la propia economía sumergida del servicio doméstico, por el que trabajadoras en situación económica muy precaria se ofrezcan a trabajar en el hogar por salarios aun más bajos de los ya existentes. Un chollo para el empleador en todo caso.
La realidad es que tendremos que esperar un tiempo para conocer el éxito de esta modificación. Mis presagios no son buenos, pero el tiempo lo dirá.




