Como una continuación de la huelga de marzo
Los sindicatos mayoritarios quieren que el Primero de Mayo continúen las protestas y manifestaciones que se iniciaron en 29 de marzo con la huelga general.
Un manifiesto, bajo el título “Quieren acabar con todo“, deja claro que el Gobierno se empecina en no negociar la reforma laboral, obligando así a las centrales sindicales a continuar la conflictividad social hasta conseguir una rectificación sustancial del texto de la reforma.
Tanto CC.OO. como UGT han pedido a los ciudadanos que se movilicen para defender el estado del bienestar y el empleo el Primero de Mayo de este año, en el que se ha profundizado la crisis y “el fracaso de las políticas neoliberales“.
Para los sindicatos, la política que lleva a cabo el Partido Popular desde el Gobierno, tiene unos efectos dramáticos sobre la ciudadanía, al destruirse más empleo, aumentar el nivel de pobreza e incrementarse la desigualdad social entre los españoles.
El manifiesto afirma que de la crisis se sale a través de lo social, algo en lo que ya erró el anterior gobierno socialista al modificar drásticamente sus políticas económicas y sociales y que solo sirvió para que aumentara el paro y comenzar el desmantelamiento del sector público de nuestro país, lo que propició la “desafección de una parte importante de su electorado” y facilitó el triunfo electoral del Partido Popular.
Los populares, desde que se instalaron en la Moncloa, han aprobado “drásticos recortes presupuestarios y profundas reformas estructurales, entre las que destaca la laboral por sus efectos lesivos hacia los trabajadores y la involución respecto a los aspectos esenciales del derecho del trabajo“.
Por este motivo, desde el manifiesto se reafirma la idea de respetar los acuerdos firmados con la patronal sobre empleo y negociación colectiva, en el que se habla de moderación salarial, contención de precios y de beneficios empresariales y la reinversión de estos beneficios en la mejora de la competitividad de las empresas.




