El dinero llama al dinero
La crisis económica es una situación que está durando mucho tiempo y por lo que parece, va a estar con nosotros algo más. Para intentar ponerle freno se están llevando a cabo una serie de reformas, tanto en el plano laboral como en el financiero, con el fin de rebajar el déficit, la deuda pública que nos ahoga. Sin embargo, también es importante relanzar el crédito, hacer que las familias puedan acceder a pequeños créditos para gastar en los comercios.
Así lo ha manifestado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien está exigiendo a las entidades financieras que el crédito no sea negado a aquellas familias con solvencia y proyectos viables.
Esto ha tenido lugar en el Encuentro Financiero Internacional 2012 organizado por Bankia, en el que las palabras exactas han sido que “partimos de niveles muy elevados de endeudamiento, pero la solución no puede pasar por negar créditos a proyectos viables ni a familias solventes”.
Por ello, se hace imprescindible que los bancos saneen sus balances, aunque sea con fusiones, para poder llevar el crédito donde es necesario, es decir, a las familias y a sus proyectos, pues tanto si son de emprendimiento como de consumo, van a colaborar a relanzar la economía.
Hemos hablado de las fusiones como forma de sanear las cuentas de una entidad menos fuerte. El gobierno quiere unas provisiones de 52.000 millones de euros para que el dinero se distribuya “adecuadamente” entre “aquellos que lo necesitan”. Una fusión serviría para crear un entorno más competitivo y más estructurado pues “queremos que las entidades sean fuertes, solventes y creíbles para que vuelva a financiar proyectos viables e innovadores”, señaló el líder del Ejecutivo, quien también se lamentó por la situación por la que están pasando muchas familias al haberse reducido la financiación en 27.000 millones de euros, y en 40.000 millones en el ámbito empresarial.
Por último, se ha fijado el ajuste en el déficit estructural en un 3,2% como forma de compensar la desviación producida durante el ejercicio anterior, que se quedó en un 8,51%, frente al 6% comprometido con las autoridades europeas en Bruselas.




