El Elearning en la formación de emprendedores
La falta de trabajo en un gran número de personas es uno de los problemas más preocupantes que tiene ahora mismo España. Por ese motivo, la elaboración y puesta en práctica de políticas, desde lo público, que permitan la empleabilidad de los cinco millones de desempleados son una prioridad absoluta para el nuevo gobierno que tomó posesión hace tan solo unos días.
Una de las conclusiones del informe “La eficacia del elearning en la formación para el fomento del empleo” es que para conseguir que esas personas sin empleo puedan conseguirlo, resulta necesario que se les dote de todos los elementos adecuados para ello. Y eso pasa porque reciban los recursos necesarios que la sociedad demanda para aumentar sus posibilidades de inserción en el mercado de trabajo y favorecer, al mismo tiempo, el autoempleo.
A pesar de que desde 2008, las actividades de tipo formativo online, lo que denominamos elearning, en las empresas de nuestro país ha visto multiplicado su número por 2.5, esa formación no está llegando a los desempleados. Y así tenemos, que si miramos los datos de nuestros vecinos europeos en relación con el nivel de implantación de la formación online para personas sin trabajo, España se sitúan entre los países más bajos en este aspecto.
Otro dato para reafirmar esta idea: El Instituto Nacional de Estadística, nos dice, que según sus datos, las personas sin trabajo en España tienen menos acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación que las de los trabajadores en activo, lo que deja bien a las claras las dificultades para implantar este modelo formativo en un ámbito como el autoempleo. El estudio también señala que un 33% de los desempleados españoles no ha usado nunca Internet y un 25% no ha utilizado un ordenador, datos que señalan, de un modo evidente, la importante exclusión digital que tiene una gran parte de la sociedad de nuestro país, y que según el profesor Sandulli de la Universidad Complutense de Madrid, en términos económicos, le cuesta a la economía española unos 1.300 millones de euros al año.





