Fechas y datos clave en la crisis española

deuda España

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En las últimas jornadas hemos podido comprobar cómo la prima de riesgo se ha elevado hasta casi los 400 puntos básicos y cómo también el IBEX se desplomaba hasta los 7.600 puntos. La ofensiva, que se había relajado con el cambio de poder, se ha recrudecido buscando que los países más débiles tengan apoyos externos para que ellos, los mercados, los que financian a estos países, no vean en peligro sus beneficios. En un principio y por razones diversas, se tuvo que ayudar a Grecia, Irlanda y Portugal y los siguientes en grado de debilidad son Italia y España. El primero debido a su alto nivel de deuda y el segundo por su gran déficit.

Muchos se preguntarán si las medidas que tomó Zapatero en mayo del 2010 sirvieron para algo y la verdad es que sí, ya que con ellas se evitó la intervención de España y se procuró una pequeña recuperación. Sin embargo, faltó algún cambio en el sistema financiero, por lo que la burbuja inmobiliaria agotó el crédito existente.

Posterior a estas medidas se han vivido etapas muy duras económicamente hablando, pudiendo destacar el punto álgido que tuvo lugar en noviembre del año pasado, cuando los costes de financiación superaban el 7 por ciento y la prima de riesgo pasaba de los 460 puntos básicos. La sombra del rescate o del impago sobrevolaba España.

A pesar de esto, el año arrancó a modo de bálsamo para la deuda española debido a la actuación del Banco Central Europeo. La deuda española presente en su cartera en este primer trimestre aumentó de 70.000 a 142.000 millones.

Esta nueva ofensiva tiene su razón de ser en que mientras el sector privado ha rebajado sus débitos, el sector público está obligado a aumentarla para cubrir el déficit y las amortizaciones. Además, se espera a ver resultados en la reforma del sistema financiero y en el saneamiento bancario.

Mientras esto sucede, son pocos los países que se declaran a favor de España, y como ejemplo, podemos apuntar las desafortunadas declaraciones de Mario Monti, que decía que España estaba dando «motivos de gran preocupación» a Europa, o las de Sarkozy, quien insta a los franceses a aplicar el rigor fiscal para no terminar como España.

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